CAFTA: ¿Caballo de Troya del “imperialismo”?

Publicado en La Prensa /2005

Por Uriel J. Herrera

Centroamérica ha decidido desafiar el reto de una gran empresa que coadyuve a sus iniciativas de desarrollo. Actualmente la región centroamericana se encuentra inmersa en la negociación de un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, cuyo objetivo principal persigue lograr mayor acceso al mercado de ese país cuya economía representa el 30% del PIB mundial. Varios países continúan en “lista de espera” para negociar con Estados Unidos. Hoy es a Centroamérica la que le ha correspondido sentarse con su socio del norte bajo una agenda muy apretada que cumplir dado lo perentorio de los plazos, circunscritos a IX Rondas de Negociaciones.

La Autoridad de Promoción Comercial -TPA- considerado un logro importantísimo para la administración del presidente Bush, es precisamente uno de esos plazos contra reloj; esta iniciativa aprobada por el Senado estadounidense permite al actual presidente, negociar acuerdos comerciales exentos de la “censura” del Congreso, que no tendrá mas opción que aceptarlos o devolverlos. En este mismo contexto, el proceso electoral en Estados Unidos el próximo año se convierte en otro de esos plazos “fatales”.

Basta el sentido común para darse cuenta que es necesario avanzar en las actuales negociaciones y cumplir con los plazos establecidos si pretendemos firmar este importante acuerdo comercial sin detrimento, por supuesto, de obtener el mayor beneficio posible a través de la negociación, lo que no necesariamente debe considerarse como contradictorio.

Es vital en las actuales negociaciones, evitar asumir posiciones altamente proteccionistas; defender esta postura bajo el argumento de esgrimir las actuales subvenciones que otorga el gobierno estadounidense a sus productores, no es nada viable por la falacia misma que encierra esa tesis. Siendo así no tendría caso continuar “negociando” lo que eufemísticamente solamente daríamos en llamar un “acuerdo de libre comercio”. Las barreras al comercio deberán continuar siendo tratadas con miras a su desmantelamiento, en el marco de las actuales negociaciones que se siguen a nivel multilateral en la OMC.

El punto focal que no debe perderse de vista, es que Centroamérica posee ventajas comparativas que deben ser aprovechadas para competir y contrarrestar aquellos sectores en los que por ahora la región no podría ser competitiva. Estados Unidos es el principal socio comercial de Centroamérica, la región vende casi la mitad de su oferta exportable a ese mercado; donde por cierto, la participación de Nicaragua sin libre comercio es raquítica en comparación al del resto de los países de la región. Asimismo, los Estados Unidos se han constituido en el principal proveedor de la región. Esto nos demuestra la importancia estratégica que para Centroamérica representan las actuales relaciones comerciales con su socio del norte.

La economía centroamericana continua enfrascada en un modelo de subsistencia, aislada y arcaica. Si bien, la suscripción de un TLC con Estados Unidos no supondría per se convertirse en un panacea, tampoco tendría por que ser considerarlo causa de mayores “males”. Si nos alejamos un poco de la agorera cantaleta populista de izquierda que solamente vaticina desastres, muy difícil alguien podría afirmar que suscribir este acuerdo en los plazos establecidos, supondría apocalípticamente provocar un desastre nacional que necesariamente derive en una catástrofe para la región. Lo irónico y lo contradictorio de todo este menjurje, es que precisamente existen en los Estados Unidos, sectores y grupos de interés que consideran que este acuerdo comercial sería mas bien “lesivo” para la economía norteamericana.


La suscripción del Cafta implicará realizar ajustes importantes; es decir, procesos de cambio necesarios para transitar de una economía rural y de subsistencia a una economía integrada y competitiva. Si no nos atrevemos hacerlo ahora, la pregunta de rigor es, ¿Hasta cuanto tiempo mas han de esperar los mas pobres para avizorar posibilidades de progreso y de bienestar?


Esta de mas decir que se hace necesario e imperante negociar muy conscientes y claros sobre la base de auténticos intereses, procurando una negociación bien dirigida y enfocada al logro de hacer prevalecer esos legítimos intereses, aún cuando a lo inmediato no se logren alcanzar todos los objetivos que se persiguen. Sin embargo, una cosa si habremos logrado sin lugar a dudas, esta es habernos decidido a trazarnos una agenda para el futuro, en la que retos como los que hoy hemos asumido al embarcarnos en esta difícil empresa, nos conducirán como región hacia nuevos derroteros de bienestar y progreso para nuestros empobrecidos países. Este es un derecho fundamental que ya no es posible continuar postergando a las nuevas generaciones.



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