La vuelta de Zelaya al poder: ad calendas graecas




Por Uriel J. Herrera

La misión de cancilleres de la OEA que arribó hoy lunes 24 de agosto a Honduras en un intento más para lograr una solución negociada a la crisis política en el país llegó precedida del rechazo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de restituir a Manuel Zelaya en el poder, esto equivale a invalidar uno de los principales puntos del Plan presentado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, que incluye la “vuelta de Zelaya al poder hasta el 27 de enero de 2010”, lo cual para Zelaya continua siendo condición 'sine qua non' para firmar el Plan Arias y “para la paz en Honduras”.

En síntesis, Zelaya ha sido categórico al afirmar que su vuelta al poder no es negociable y por su parte, Micheletti ha sido igualmente firme al aseverar que la restitución de Zelaya no es aceptable, posición avalada por La Corte Suprema de Honduras a la que ha puesto su sello al rechazar en su reciente pronunciamiento la restitución de Zelaya en la presidencia, ratificando así su posición de someterlo a la justicia ante un eventual retorno al país. No olvidemos que la Corte Suprema de Justicia en Honduras tomó parte en el proceso de destitución de Zelaya cuando este en desacato a una orden judicial, se empecinó en distribuir las urnas generosamente enviadas por Venezuela para realizar su “encuesta de opinión” a todas luces inconstitucional.

La pregunta pareciera ser ¿Continúa siendo viable el Plan Arias para poner fin a la crisis en Honduras? La otra interrogante podría ser ¿Cómo pretende la delegación de cancilleres de la OEA convencer a Micheletti de aceptar el acuerdo propuesto por el presidente Arias? El escenario obviamente no es el favorable, más aún si tenemos presente las diferencias existentes entre El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y el gobierno de Micheletti quien en reiteradas ocasiones ha tildado a Insulza de parcializarse ante la crisis. Como es sabido, Insulza acompaña a la misión de cancilleres solamente en calidad de observador.

Todo pareciera indicar que se ha llegado a un callejón sin salida en el ánimo de solucionar la crisis política a través de la vía diplomática. A estas alturas parece ser asimismo que no se vislumbra la posibilidad de lograr un acuerdo político en torno a la propuesta del Plan Arias, por lo que esta iniciativa podría convertirse en otro intento fallido por parte de la OEA de poner fin a la crisis, al pretender persuadir nuevamente al gobierno de Micheletti de aceptar la propuesta bajo la figura del retorno de Zelaya al poder. En el actual escenario, el costo político que le representaría a Micheletti rechazar nuevamente el Plan Arias nunca podría haber sido menor, si consideramos que sin duda se aferrará al fallo de la Corte Suprema de Justicia, donde el mas alto tribunal cierra todas las posibles vías a través de las cuales podría haberse considerado el retorno de Zelaya a la presidencia; asimismo, ante un eventual retorno de Zelaya a Honduras la misma Corte asegura que sería procesado en su condición de ciudadano hondureño por los delitos que se le imputan, como lo es el delito de traición a la patria.

La violación del orden constitucional por parte de Manuel Zelaya, generó desde ese preciso momento su ruptura al intentar por la fuerza realizar en lo que dio en llamar una “consulta de opinión”, a través de la cual pretendía de manera solapada reformar la carta magna con miras a su reelección presidencial, esta acción ilegal y violatoria a la Constitución se convirtió precisamente en el detonante de la actual crisis política, que se agudizó luego de su expulsión inmediata del país por parte del gobierno de Micheletti sin que mediara un juicio político en su contra por lo delitos cometidos y que eventualmente condujera a su destitución en el Congreso.

La suerte esta echada en Honduras, la misión de cancilleres insistirá a través de la persuasión más que de la negociación política, el regreso de Zelaya al poder para impulsar posteriormente el proceso electoral. El gobierno de Micheletti se mostrará seguramente afable y conciliador, abierto al diálogo pero asimismo seguramente exigirá el respeto a su gobierno el cual cuenta con el apoyo de la mayoría de la población y de los principales sectores sociales y económicos de Honduras, esta base social se constituye precisamente en el cimiento político de su gobierno y en su sostén, lo cual sin duda constatará el grupo de cancilleres a través de los encuentros que sostendrán con los distintos sectores del país. Asimismo, Micheletti sin duda se mantendrá firme en la determinación de su gobierno en cuanto al punto contenido en el Plan Arias que considera el retorno de Zelaya al poder: ad calendas graecas.

Comentarios

El trato de la comunidad internacional hacia Honduras por el asunto de la destitución de Zelaya, se torna cada vez más increible. Parece ser que la influencia de Fidel, Chavéz y el comunismo se hacen más fuertes en el mundo, que lo que acontecía incluso durante la guerra fría. Pero, a diferencia de aquella época, ahora, la hipocresía y el engaño rebasan los límites de lo imaginable.