"Cuba y los elefantes"
Foto: Presos políticos, fuente: cubamatinal.es
"Cuba y los elefantes" es un extraordinario documental sobre la circunstancia actual de la isla, creado gracias a la visión, valentía y tenacidad de dos jóvenes peruanas, Yesenia Álvarez y Patricia Arizola, quienes dirigen el Instituto Político para la Libertad, y que fueron expulsadas de Cuba hace dos años por la solidaridad que brindaron a las Damas de Blanco, la heroica iniciativa que lucha a favor de la libertad de decenas de presos políticos cubanos desde el 2003. Héctor Ñáupari
Fuente: Vanguardia Libertaria
Esta es la herencia "revolucionaria" que se disputan en la región Hugo Chávez, Daniel Ortega & Cia. Ltda. Se trata de un sistema que denigra la condición humana, que se propone convertir al individuo en simple objeto, en mero accesorio al servicio del régimen dictatorial que lo sustenta. Es un sistema opresivo que obliga a los individuos a actuar -no así a decidir-, únicamente en función de lo que la "ley" míseramente les concede, es decir, acorde a la voluntad del régimen.
El material fílmico es apenas una muestra de los vejámenes, opresión y persecución que sufren los cubanos a manos del régimen castrista, que dista muy poco o nada de la esclavitud. La policía política son los perros guardianes del sistema, son los los llamados "segurosos", su vergonzosa y despreciable función, es la de perseguir y espiar a los que piensan diferente, son como lo dice Yoani Sánchez, los que penalizan la opinión en el país de las sombras largas:
"Hay dos hombres en la esquina. Uno lleva un audífono, mientras el otro mira hacia la puerta del edificio. Todos los vecinos saben muy bien por qué están allí. En uno de los pisos vive un disidente y los dos miembros de la policía política observan quién entra y sale del lugar; mantienen el auto cerca para seguirlo a dondequiera que vaya. No intentan esconderse, pues quieren hacer notar que ese sujeto de opiniones críticas está fichado, de manera que los amigos se alejen para no terminar cayendo ellos también en la redes del control, en la telaraña de la vigilancia.
No es un caso aislado. Aquí cada inconforme tiene su propia sombra o grupo de ellas que lo persigue. Los llamados “segurosos” usan, además, sofisticadas técnicas de supervisión que van desde intervenir la línea telefónica, colocar micrófonos en las viviendas o rastrear la ubicación del objetivo a través de la señal de su propio teléfono celular. Son tan devastadores los efectos en la vida personal y social de quienes sufren uno de esos operativos, que hemos dado en llamar a la Seguridad del Estado con nombres terribles como “el Aparato”, “el Armagedón” o “la Trituradora”
Pero ni siquiera estos militares vestidos de civil pueden escapar del escarnio popular. Hay varias bromas acerca de la desmesurada proporción de segurosos que rondan alrededor de cada opositor. En un tono bajo y mirando por sobre el hombro, muchos apuntan con sorna: “Con tantos brazos que hacen falta en la agricultura y mira a estos aquí, vigilando todo el día al que piensa diferente”. Pues sí, qué contraste se notaría si, en lugar de penalizar la opinión, se dedicaran a labores productivas; si en vez de proyectar su larga sombra sobre los críticos del sistema la dejaran caer sobre una plantica de lechuga o de tomate, sobre ese surco –hoy vacío– que ellos podrían ayudar a sembrar".
Pero ni siquiera estos militares vestidos de civil pueden escapar del escarnio popular. Hay varias bromas acerca de la desmesurada proporción de segurosos que rondan alrededor de cada opositor. En un tono bajo y mirando por sobre el hombro, muchos apuntan con sorna: “Con tantos brazos que hacen falta en la agricultura y mira a estos aquí, vigilando todo el día al que piensa diferente”. Pues sí, qué contraste se notaría si, en lugar de penalizar la opinión, se dedicaran a labores productivas; si en vez de proyectar su larga sombra sobre los críticos del sistema la dejaran caer sobre una plantica de lechuga o de tomate, sobre ese surco –hoy vacío– que ellos podrían ayudar a sembrar".

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