La revolución de Ortega viaja en Mercedes Benz

Por José Ramón Gutiérrez Martínez
Nicaragua sin Fronteras (Organización comunal)


 Foto: In this picture released by Nicaragua's governmental press office, Venezuela's President Hugo Chavez, right inside the vehicle, talks to Nicaragua's President Daniel Ortega, left inside the vehicle. Fuente: militaryphotos.net


Sin ningún asomo de vergüenza ni dignidad, los parlamentarios “opositores” de Nicaragua (salvo honrosas excepciones) hoy gozan del mayor desprecio de toda la ciudadanía, especialmente de la Comunidad de Nicaragüenses en el exterior, quienes vemos en ellos a un grupo de vendidos y arrodillados ante los  caprichos y ambiciones del peor dictador de toda la historia de Nicaragua.

Daniel Ortega ha logrado atomizar a la oposición nicaragüense utilizando los recursos económicos que le han sido otorgados por el dictador venezolano Hugo Chávez, sin ningún tipo de control, para comprar conciencias de políticos, periodistas, dirigentes sindicales, pastores evangélicos y hasta de cardenales católicos, así como de pequeños y medianos empresarios de quienes el dictador necesita, por el momento, para disimular su proyecto totalitario de corte leninista.

Otros han sido amenazados con la cárcel, por haber cometido en el pasado actos de corrupción. A cambio de la impunidad, deben jugar el papel que Ortega les designe en esta tragicomedia política que está llevando a Nicaragua a la perdición social, moral y económica. Uno de ellos, el rey de los pactistas, es el ex mandatario liberal Arnoldo Alemán Lacayo, convertido en rehén y títere del orteguismo por su propia ambición desmedida cuando ejerció la presidencia. 

Los casi dos millones de nicaragüenses que deambulamos por diversos países de Centroamérica y el resto del mundo, repudiamos las actitudes de la mal llamada oposición parlamentaria nicaragüense porque nos llenan de vergüenza, al tiempo que nos hacen perder la confianza en el cambio de timón que el país necesita con urgencia a través de las vías electorales. 

Daniel Ortega, durante su más reciente mensaje al país, cerró cualquier posibilidad para que las elecciones presidenciales de noviembre próximo cuenten con la observación internacional de parte de organismos y personalidades dignas de la confianza de todos los nicaragüenses. Ningún ciudadano honesto puede confiar en los actuales magistrados del Poder Electoral, empezando porque ocupan dichos cargos ilegalmente (período vencido) y porque su trayectoria de imparcialidad ha sido ampliamente cuestionada por la mayoría de las fuerzas sociales, políticas, religiosas y económicas de Nicaragua. 

Los petrodólares de Hugo Chávez siguen contribuyendo a desmantelar la maltrecha democracia de nuestro país y a empobrecer a la mayor parte de la población nicaragüense, mientras una élite privilegiada se enriquece en nombre de una revolución que fue abortada por la dirigencia sandinista desde sus propios inicios. Todo en Nicaragua es una farsa, es una mentira; todo es grotesco populismo y ofensiva demagogia. La revolución de Ortega viaja en Mercedes Benz, con sus dedos ridículos llenos de anillos, pulseras y aretes de oro, directamente hacia un pasado semifeudal lleno de miseria, exilio y clientelismo, cobijado por el manto púrpura del mayor mercader de almas que ha conocido Nicaragua.

Pero tarde o temprano, con o sin elecciones, Daniel, te lo aseguro, esto se va a terminar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Venezuela: Washington en la Encrucijada

Diplomacia coercitiva: Venezuela ante la amenaza arancelaria de Trump

De Minsk al Mar Negro: las sombras de los acuerdos de "papel" de Putin