La ruleta rusa de Trump: El comercio internacional en tiempos de caos
Imagen. Fuente: expansión.mx: “La fórmula matemática de Trump que genera caos en el mundo”. Cuanto más grande sea la diferencia entre lo que Trump quiere “xi” y lo que existe “mi”, y cuantos menores sean los valores de estabilidad “ε” y reglas “φ”, más grande será la disrupción o choque “Δτi”
En la guerra comercial, como en
cualquier guerra, todos pierden.
– Alan Greenspan,
expresidente de la Reserva Federal de EE.UU.
Uriel J. Herrera | Opinĭo | abril 2025
El período de Donald Trump en la
presidencia de Estados Unidos será recordado, entre otras cosas, por haber
convertido la política comercial de la primera potencia mundial en una caótica
ruleta rusa. Bajo la falsa bandera de protección nacional, Trump rompió reglas
establecidas, minando la confianza global en un sistema comercial construido
laboriosamente durante más de medio siglo.
Desde el comienzo, la inconsistencia ha caracterizado la visión de Trump respecto al comercio, pues su imposición improvisada de aranceles no solo disparó tensiones con China, la segunda economía mundial, sino que también sembró incertidumbre y volatilidad en mercados financieros globales. En este contexto, a medida que el presidente jugaba con fuego, “Wall Street” así como otras bolsas internacionales sufrieron caídas abruptas, con pérdidas que llevaron a los índices mundiales a un desplome del 11% desde sus máximos previos. Sin embargo, más allá de estas cifras, el daño más preocupante ha sido intangible, apuntando a la erosión de la confianza internacional en la estabilidad y la previsibilidad del comercio estadounidense.
Políticamente, Trump intentó presentarse como un negociador audaz, decidido a equilibrar la balanza comercial con China. Contrariamente, lo que en teoría parecía una jugada estratégica, en la práctica se reveló como una maniobra improvisada e irresponsable, dado que China no cedió fácilmente, y lejos de demostrar fortaleza, Estados Unidos mostró al mundo un rostro dubitativo e inconsistente, incapaz de mantener sus propias amenazas comerciales sin reconsiderarlas bajo presión del mercado. En este sentido, la tregua de 90 días anunciada por Trump, al tiempo que intensificaba aranceles contra China hasta niveles absurdos del 125%, refleja esta desorientación, donde cada movimiento parece más un intento desesperado por contener daños que una verdadera estrategia comercial.
En el ámbito económico, las consecuencias inmediatas han sido claras, basta mencionar que los bonos del Tesoro que por sus altos rendimientos han sido considerados hasta entonces un refugio seguro, fueron vendidos masivamente ante la evidencia del riesgo real de una recesión económica. Por otro lado, a largo plazo, las implicaciones son aún más severas, dado que las empresas necesitan certidumbre para planificar inversiones estratégicas, pero el caos provocado por Trump ha llevado a muchas a congelar proyectos o, peor aún, a trasladar inversiones fuera de Estados Unidos, por lo que las pérdidas económicas no solo afectarán al crecimiento estadounidense, sino que también podrían generar un efecto dominó negativo a nivel mundial.
Desde el punto de vista geopolítico y geoeconómico, la confrontación abierta con China también ha tenido un impacto significativo, es evidente que Trump no parece haber entendido que la guerra comercial con Beijing no se limita al ámbito económico, sino que tiene profundas implicaciones políticas, estratégicas y geoeconómicas. Como bien se sabe, China ha aprovechado el desconcierto estadounidense para consolidar alianzas regionales, fortalecer proyectos estratégicos como la iniciativa de la Franja y la Ruta, expandiendo su presencia en mercados emergentes y regiones clave como África incluyendo a América Latina, por lo que esta expansión geoeconómica no solo aumenta la influencia política de China, sino que también garantiza el acceso privilegiado a recursos naturales estratégicos así como a nuevos mercados, configurando así una red global que fortalece su posición frente a Estados Unidos. En este sentido, cabe destacar que China al ofrecer estabilidad tanto económica como financiera en contraste con la volatilidad generada por Trump, se presenta como un socio fiable, potenciando un modelo alternativo de cooperación económica global, lo cual implica que la incoherencia estadounidense podría haber fortalecido, paradójicamente, la posición estratégica y económica de China en el tablero mundial.
Trump, finalmente obligado a retroceder parcialmente por la reacción negativa de los mercados, así como por la presión de influyentes actores económicos, dejó al descubierto que su supuesta fortaleza era más fachada que realidad. Es evidente que la tregua de los aranceles fue un reconocimiento tácito de la insostenibilidad de su política comercial, pero el daño ya está hecho.
La herencia de Trump en materia
comercial no solo será duradera, sino que también es problemática, pues su
falta de coherencia, claridad y visión estratégica ha dañado significativamente
la imagen de Estados Unidos como líder global confiable. Como corolario, basta
decir que la economía mundial, mientras tanto, deberá lidiar con el legado de
incertidumbre y volatilidad creado por una administración que confundió el
liderazgo con la confrontación caprichosa, confundiendo asimismo la
planificación estratégica con apuestas políticas de corto plazo, convirtiendo al
comercio internacional más bien en la apuesta de una peligrosa ruleta rusa.
.jpg)
Comentarios